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Guadamur |

Búhos y águilas “aman” el cielo de Guadamur |
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Los vecinos de Guadamur estén encantados con el hecho de que el verano esté siendo pródigo con la aparición de algunos “bichos” en peligro de extinción. Si hace pocos días el edil de Medio Ambiente Alberto de la Fuente y la secretaria municipal Sonsoles Garrido, a instancias de unos niños, llamaron “Recesvinto” a un búho real que dos vecinos hallaron en el camino que une el pueblo con la famosa (por otros motivos) finca de Aceituno, a la alcaldesa Sagrario Gutiérrez (PP) otros vecinos la informaron de que hace un mes encontraron otro ejemplar de búho real, este más joven, encontrado también en las proximidades de la finca de Aceituno. Si Recesvinto tenía lastimada un ala, el primero, más joven, “un pollo de búho real”, precisa la alcaldesa, “sólo estaba desorientado”. Sobre ambos ejemplares, ya en el CERI (Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas) de Sevilleja de la Jara, la alcaldesa confía en que puedan reanudar su vida autónoma y ser soltados después del verano en Guadamur, donde fueron hallados, dado que ella misma revela que en las proximidades de la finca de Aceituno existen dos nidos de búhos reales. “Podrían ser de la misma camada”, comenta, y añade que el Ayuntamiento va a hacer un seguimiento de los mismos.
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Aldeanueva de San Bartolomé |

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La esencia de La Jara estuvo en Aldeanovita |
La
comarca de La Jara tiene quien vele por la recuperación de su folclore.
Son diez mujeres y cuatro hombres de Aldeanueva de San Bartolomé que
están a punto de crear oficialmente la asociación “Flor de la Jara”,
que rescata la música y los trajes propios de la zona, presididos por
Delfín Rodríguez López. De hecho, ya se han puesto manos a la obra con
el acabado artesanal y autóctono de unos trajes que ya han llevado a
algunos pueblos de la comarca para ser expuestos. Además, los han
exhibido en un stand de la reciente Feria Medieval de “Aldeanovita”,
como se le conoce al pueblo.
El grupo lleva a cabo actuaciones musicales con el folclore de la Jara.
Admiten que hay cierta influencia extremeña dada la cercanía de la zona
a esta Comunidad, pero siempre “hay una identidad propia jareña”,
asegura Delfín Rodríguez, quien admite que en los primeros temas
adaptaron las letras extremeñas de algunas canciones para centrarlas en
la comarca. Un sello distintivo de las raíces jareñas es la flor de la
Jara (distintivo local) bordada en el atuendo. Además, los trajes
responden a dos modalidades: los bordados por los propios vecinos de
entonces, propios de las clases más pudientes, y los “de faena”, que
los vecinos más humildes adaptaban como podían.
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