PAGINAS DE LA HISTORIA TOLEDANA

 

Acaba de publicarse el libro PLACAS, DEDICATORIAS Y ESTATUAS DE LA CIUDAD DE TOLEDO. PERSONAJES HISTORICOS LITERARIOS, de Juan José Fernández Delgado, cuidadosamente editado por Ediciones Covarrubias.
El autor  camino de convertirse en un “Clásico Toledano”, con este libro ha llegado a esa meta. De nación aldeanovitano allá en la Jara, su pluma inquieta se mueve bien en Toledo donde conserva sus vivencias juveniles entre las almenas de San Servando o las viejas calles de la ciudad. Y como buen jareño ha gustado las mieles y la hieles de la “emigración” docente entre Polonia y Portugal donde  ha dejado páginas escritas a la vera del padre Tajo, y por el mismo conducto pero a la inversa, volvió como Don Amor, a   Toledo.
El libro se ha puesto de largo en el antiguo cigarral (hoy un lujoso hotel) del señor Sandoval y Rojas  arzobispo de Toledo (1599-1618), lugar donde el eminente prelado solía rodearse, entre los viejos olmos del jardín que miraba al río, de toda la intelectualidad toledana de su época. Allí acudió Lope, Medinilla, o el Greco junto con otros ilustres poetas, dramaturgos o artistas, a los que el arzobispo protegía y estimulaba con estos encuentros a modo de academia, organizando justas poéticas, discusiones teológicas, presentando bocetos… disfrutando de esos atardeceres reflejados en el Tajo, que actuaba como parnaso de las musas escondidas entre las ninfas, dando color a las paletas y vuelos a la imaginación fecunda y atrevida de los “académicos” de Sandoval. Pues en este escenario escondido tras paredes enlucidas o bajo el asfalto, ha querido aquella “santa compaña” arropar el nacimiento de este libro sobre personajes históricos y literarios, cuyos nombres se encuentran en las calles y plazas de Toledo. No es una guía para el turista, sino para el viajero (existe diferencia) que descubre nuestra ciudad y para el toledano de toda la vida o recién llegado.
Tenemos un libro por el que desfilan arquitectos, rejeros, escultores, escritores, políticos, reyes y reinas, juristas, militares, clérigos, pintores, músicos, algunos personajes legendarios y otros muchos que ilustran mas de trescientas páginas.
La verdad es innegable que existe en nuestra ciudad una frialdad heredada y casi endémica de los toledanos con respecto a sus paisanos o meritorios que la amaron, lucharon por ella, escribieron sobre ella, se entregaron a ella, la idealizaron con sus cantos y trovas o  pintaron sus cielos y vecinos celestiales. Pero era del todo imposible que esta displicencia alcanzase a la muchedumbre toledana con méritos para ser elevados a las esquinas, plazas o pedestales. Así este libro muestra hasta donde hemos llegado en nuestros reconocimientos y en nuestras ocurrencias. Al tiempo que deja al descubierto muchas placas en blanco que esperan a quienes las deben ocupar.
El libro no pretende ser un compendio de biografías, no, el libro busca encontrarse con paseante que descubre o el toledano que encuentra y siendo ambos curiosos, gustan de indagar para conocer su propia historia contada por estos personajes. Unos anónimos, otros medio conocidos, aquellos mas, del dominio común, y los que no pueden hablar. El autor se recrea en ellos y en su vida, los devuelve a su vecindad paseando en su tiempo pero por nuestras calles, escuchándoles en una plaza, en un rincón, en el callejón donde les han colocado o la casa donde nacieron y vivieron  disfrutando de este cielo común, entre las torres mudéjares, campanarios o veletas, corrillos, mentideros y tertulias de café. Personajes que dieron lustre a Toledo y escribieron, muchos de ellos, páginas gloriosas para la historia de España. Descubre igualmente a los que dieron por locos, revolucionarios o santos. Toledanos que entregaron lo mejor.
El libro debería estar en muchos anaqueles domésticos de los toledanos y de los enamorados de Toledo. Se lee con fluidez y se disfruta con el gracejo impenitente y a veces irónico, del autor. Si a ello le añadimos una prosa elegante y retrancona ( no DRAE) de jareño, descubrimos un oficio literario acreditado que garantiza  tomarlo y retomarlo, para disfrutar con la obra tantas veces como se abra.

VENTURA LEBLIC GARCIA