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La plaza Juan de Mariana, el paseo Merchán, la calle San Ildefonso o el
paseo Federico García Lorca, por solo citar algunos, son los escenarios
idóneos para dar lectura al libro “Placas, dedicatorias y estatuas en
las calles de Toledo” de Juan José Fernández Delgado. Es ante todo un
libro callejero con el que recorrer rincones históricos; descubrir
historias desconocidas, otras bien sabidas; o tal vez sacar del
anonimato a personajes curiosos.
De la mano de ediciones Covarrubias, este profesor de Lengua y
Literatura Española -autor de otros títulos como “La última página”,
“La golondrina” y “Félix Urabayen: la narrativa de un escritor
navarro-toledano”- ha dado forma a una publicación que parte de un
doble objetivo: reivindicar la memoria colectiva para los hombres y
mujeres que se han distinguido por su afecto hacia Toledo y, en segundo
lugar, “saciar mi curiosidad y la de los turistas que llegan y quieren
profundizar en la epidermis de la ciudad”.
“Hay muchos jóvenes que no saben quién fue Padilla o María de Pacheco
ni lo que hicieron por Toledo. Para mí esa es la verdadera memoria
histórica”, ponía de manifiesto.
En términos generales, Fernández Delgado considera que la ciudad ha
sido muy “cicatera” al no reconocer como se merecen a personajes que
han llevado el nombre de Toledo con mucho orgullo. Ponía el ejemplo del
capitán Escribano, un militar nacido en Toledo que murió heroicamente
en el conocido como Desastre de Annual. “Se le dedicó una calle en el
barrio de Santa Bárbara pero no se hace ninguna referencia a su
hazaña”, añadía.
En el lado contrario, el poeta Federico García Lorca es uno de los
nombres con más calles y plazas dedicadas. El libro no se olvida
tampoco de los más recientes, como Cipriano González Sánchez, “el amigo
de los pobres”, y la placa instalada a las puertas de su ONG “Socorro
de los Pobres”.
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